TIME WARP 2016: a 10 años de una tragedia totalmente evitable.
Yo había empezado a salir hacía menos de 2 años y este tipo de festivales me hacía sentir muy agradecida por vivir en Buenos Aires y tener acceso a artistas de ese calibre...

TIME WARP 2016: a 10 años de una tragedia totalmente evitable. por Candela Lacourlig
Hace 10 años asistía por segunda vez al festival Time Warp. El año anterior había sido una locura, con el hybrid set de Dubfire del primer día y el stage 1 del segundo día (Julian Jeweil, Recondite, Chris Liebing y Sven Väth).
Para el 2016 el line-up incluía a Rødhåd, Chris Liebing, Tale of Us (el de 2016), Dixon, entre otros. No sólo eso, ese año el festival se realizaba en 2 países nada más: Alemania y Argentina. Yo había empezado a salir hacía menos de 2 años y este tipo de festivales me hacía sentir muy agradecida por vivir en Buenos Aires y tener acceso a artistas de ese calibre.
Sin embargo, esta edición no fue tan cómoda como la anterior.
Se sentía como que no estaba a la altura de lo que estaba sucediendo en tiempo real. Me acuerdo que el cacheo de la entrada fue mínimo y había demasiada gente para entrar. No se podía caminar en la fiesta. Hacía mucho calor y de a ratos me faltaba el aire, en cierto punto de la noche los baños se habían quedado sin agua. Me acuerdo de ir al baño y no poder volver a donde estaban mis amigos porque -literalmente- no podía pasar entre la gente. No se podía disfrutar así.
Al otro día, me despertó mi papá y me dijo que le preguntara a mis amigos si llegaron todos bien porque había muerto gente en la fiesta a la que habíamos ido.
A partir de ese momento no recuerdo que se hablara de otra cosa en los medios, de repente los noticieros mostraban pastillas de éxtasis azules diciendo “esta es la pastilla que mata”. La famosa Superman. Invitaban supuestos especialistas a hablar de las drogas que se consumían en los eventos. En redes todos sabían del ambiente de la electrónica y de sustancias, y nunca nadie había consumido nada porque “no eran tan boludos como para hacer esas cosas”.
Para nosotros las fiestas así eran como rituales:
Si éramos muchos, alguno compraba un globo de helio y lo ataba a la mochila, buscábamos un lugar cerca de la cabina y ahí plantábamos bandera; lo hacíamos para tener referencias porque sin señal y con tanta gente, te perdés. Además poníamos las mochilas de todos al medio y nosotros alrededor, así hacía todo el mundo y caminar entre la gente era pasar entre grupos de gente con mochilas y packs de agua en el centro.
El ambiente que se vivía en las masivas era de comunidad, nos cuidábamos entre todos. Así que este ataque a la escena se sentía personal.
Con los días se fueron descubriendo cosas:
Sobrevendieron más de 7.000 tickets por arriba de la capacidad del lugar, el productor del festival era el dueño de la marca de agua que se vendía y la organización era pésima (habían 5 médicos, 10 socorristas y 2 ambulancias para más de 20.000 personas). Todo indicaba que fue una cuestión de suerte que no muriera más gente porque estábamos hacinados ahí adentro.
La doble vara era total, y los noticieros tenían el descaro de hablar de los chicos muertos y re-victimizarlos, hablando sobre poli-consumo y echándoles la culpa.
Las medidas que se tomaron en los días posteriores
Empezaron a estigmatizar las fiestas de música electrónica: por varios meses se cancelaron este tipo de festivales. Por consiguiente también se ponía en duda la legalidad de los boliches.
Si bien a la larga se aplicaron otras medidas (como el agua gratis en los eventos y la obligación de que sean al aire libre) también hay que tener en cuenta que después de haber vivido la crítica mediática a sus hijos, a 10 años del hecho las familias de las víctimas siguen esperando un juicio oral.
Si a nivel legal no hay responsables de esta tragedia que se llevó la vida de 5 chicos... Creo que lo que queda es replantearnos:
¿Quiénes son los que organizan los festivales y cuánto les interesa que la gente esté bien o sólo que consuma un agua al doble o triple de precio que en otros lados?
¿Cuánto de la responsabilidad de la seguridad del público recae en los dueños de las venues?
¿Qué tan difícil es concientizarnos entre nosotros sobre el consumo, el cuidado, las diferentes sustancias que existen? ¿Hablamos lo suficiente sobre reducción de riesgos en los lugares a los que frecuentamos?
¿Cuál es la deuda que tenemos a nivel colectivo, como escena de la música electrónica?
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17 feb 2026
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